miércoles, 4 de agosto de 2010

Tarde y melancolia

La tarde me alcanzo,
el sol entra palido por mi ventana,
a lo lejos solo se ven los techos de las casa,
los colores se entintan rojos y lilas,
la tarde viene a visitarme,
y yo estoy solo,
camino sin saber hacia donde me dirijo,
me termino mis pensamiento, y comiensan mis recuerdos,
despierto de mi letargo, me ensombrecen tus recuerdos,
el dolor regresa, la tarde se torna humeda,
fria y tu mirada regresa a mi como lanza de hielo,
me kema, me altera mis pensamientos,
de las cosas pasadas algunas olvide,
pero aun siento las cicatrices,
me pierdo en la entrada del bosque blanco,
y la noche comienza a jugar con la tarde,
danzan y se pierden, se hacen una,
de los dias de alegria me siento tan lejano,
mis memorias se van borrando una a una y crean nuevos dolores del corazon,
me olvido de mi mismo, me despido, me abandono,
no es por tu partida que lloro sino por la esperanza rota,
por la ilucion perdida, por mi alma envenenada,
por tu mirada de reproche,
y por que al final de mi camino solo me encontrare con la soledad de las cosas que pudieron ser y se perdieron en el horizonte, se fueron con los ultimos rayos de sol y para mi ya no habra un nuevo dia...

ergo

Mis lagrimas conocen el dolor, pero mi corazon conoce la esperanza.

domingo, 1 de agosto de 2010

Molloy


Molloy

quiero enterrarte Molloy
en medio del campo reverdecido
cuando mayo sea territorio de sol,
regresar ola por ola
que el mar se quede quieto

quiero enterrarte Molloy
porque eres el único hombre que he concido:
usabas el vaso de leche de tu madre muerta
andabas en bicicleta con las muletas entre los pedales
no amabas a nadie pero creías en el amor

quiero enterrarte Molloy
arráncandote las treinta primeras páginas
quizá los último treinta días
rebasar en un rasguño las fibras de la comprensión

quiero enterrarte Molloy
a ti y a tu dueño Beckett,
conciliar la prosa con el verso libre
con la nostalgía dolorosa por lo que no quisiste ser

quiero enterrarte Molloy
porque no tengo más remedio que olvidarte,
acallar la luz de la luna
que una vez alumbrara tu casa y tu paso por el mundo.